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A partir de octubre del 2005, el debate sobre el Estatut se trasladó a Madrid, donde se creó una Comisión Parlamentaria Paritaria en el Congreso para llegar a un futuro acuerdo entre el gobierno español y la Generalitat de Cataluña. Por un lado, el Congreso, donde están representados tanto los partidos políticos españoles (PP, IU, PNV, etc.) como los catalanes ERC y CIU. Y por otro lado, el Parlament de Cataluña, donde están representados las fuerzas políticas catalanas que pactaron la reforma estatuaria: PSC, ERC, CIU e ICV. Van negociando con intervenciones de todos los grupos y, tal como prometió en la campaña electoral del 2004, José Luís Rodríguez Zapatero negoció con los portavoces del Parlament para ir todos juntos en una misma dirección. Todos, cómo no, en contra del PP, que seguía manteniendo su postura del no; idea que sostuvo al principio y que todavía hoy mantiene. En esta Comisión, el Estatut sufrió varios retoques, que fueron vistos por los catalanes como claros recortes de la reforma estatuaria, demasiado ambiciosa para el conjunto de la política española. Unos artículos se mantuvieron, otros se retocaron y muchos otros se suprimieron. Aquí empezaron a surgir los primeros enfrentamientos entre PSC y PSOE, cosa que ya se preveía desde un principio. El PSC no tiene grupo parlamentario propio en el Congreso, ya que sus diputados, una vez que se empieza a negociar en Madrid, pasan a formar parte del PSOE. Pero aunque formen parte del mismo grupo, PSC y PSOE tienen intereses diferentes. Maragall, cuando decidió impulsar la reforma del Estatut en el 2003, ya sabía que se enfrentaría a sus socios de Madrid. Es una forma de demostrar que ellos tienen ideas propias, que ellos, como CIU o ERC, también defienden los intereses de Cataluña. Con este enfrentamiento asegurado desde el principio, el PSC podría desligarse de la idea de que no es más que un partido ligado al PSOE de Madrid, cosa que CIU siempre ha criticado. Con este contexto de fondo, el proceso se encalla debido a la dificultad de llegar a un acuerdo sobre dos aspectos fundamentales del Estatut: la financiación y el término nación. Durante semanas no se dejó de hablar de este asunto y se llegó a pensar que jamás se llegaría a un acuerdo. Pero, como dice el dicho, más vale tarde que nunca. Y el acuerdo, aunque tarde, llegó. Enlaces de interés:
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